Qué hacer ante el desgasta laboral

QUÉ HACER ANTE EL DESGASTE LABORAL: Identificación de fuentes

Dra. Laurie Pearlman, psicóloga consultora principal, Headington Institute | 10 de octubre de 2012

Ya conoce esa sensación… es miércoles y no tiene ganas de levantarse de la cama. Nadie parece apreciar lo que usted hace y todos quieren algo de usted. Se siente insensible, sin mucha paciencia hacia los sentimientos de otros, incluso hacia los suyos. Nada parece hacer alguna diferencia. Incluso a las personas para las que trabaja, los beneficiarios, no parece importarles. Estas son señales de desgaste laboral. ¡Probablemente ya lo sabía! ¿Pero qué puede hacer? Esta serie de blogs abordarán esta pregunta.

A menudo, las personas que sufren desgaste laboral ven que su productividad en el trabajo empieza a disminuir. Esto les desanima y tal vez a sus compañeros de trabajo también. Una posible respuesta en este punto es trabajar más tiempo para compensar la falta de productividad. Otra respuesta al desgaste sería rendirse, renunciar. Desafortunadamente, ninguna de estas respuestas ayuda mucho. ¡Comprométase a encontrar una mejor solución!

Mientras más pronto aborde el desgaste laboral, más fácil podrá solucionarlo. Todos nosotros tenemos días malos en el trabajo, o días en los que de verdad quisiéramos estar en otra parte. Pero el desgaste laboral es un problema crónico que resulta de condiciones a largo plazo en los que no tenemos la sensación de logro suficiente o control alguno sobre nuestro trabajo, o donde las expectativas y las capacidades no corresponden. Afortunadamente, hay muchas estrategias para abordarlo.

Al igual que con la mayoría de los problemas, podemos lidiar con las situaciones que crearon el problema (las llamaremos “fuentes”) o con los resultados finales (les llamaremos “resultados”). En muchos casos, es bueno trabajar con ambos porque eso nos da más rutas a considerar.

El desgaste laboral puede tener diferentes fuentes para el personal nacional y extranjero, aunque algunas son compartidas. Las fuentes comunes de desgaste laboral entre los trabajadores humanitarios incluyen las siguientes:

  • Una brecha persistente entre las expectativas del trabajo y las capacidades, habilidades, conocimientos, talento o dones de quien lo realiza.
  • Una combinación inadecuada entre el trabajo y la persona que lo realiza.
  • No tener señales suficientes de eficacia o de progreso.
  • Demasiados desafíos.
  • Aburrimiento continuo (esto puede ser fuente o síntoma de desgaste).
  • Viajes frecuentes, horarios prolongados o entorno de trabajo difícil o peligroso.
  • Equilibrio entre las expectativas de los gerentes, compañeros de trabajo, donantes, beneficiarios, familiares y uno mismo.
  • Falta de aprecio, claridad, justicia o retroalimentación. Prejuicios o malentendidos.
  • No tener control suficiente sobre las condiciones de trabajo propias.
  • Responsabilidad por cosas que no puede controlar.

Preguntas para reflexionar

¿Qué lo está drenando? Dedique un tiempo a identificar las fuentes de su desgaste. ¿Con quién puede hablar acerca de su situación laboral en su organización? ¿Puede ser su supervisor? ¿O un amigo de confianza que haga un trabajo similar (en la misma organización que usted o en otra)? ¿Hay alguien que pueda darle retroalimentación útil? Una vez que identifique sus fuentes, considere si puede hacer cambios en cualquiera de ellas. Empiece con lo más fácil.

¿Cuáles son las expectativas de su trabajo? ¿Tiene una descripción de su puesto donde se indiquen responsabilidades y metas claras? ¿Ha estado haciendo muchas tareas que no forman parte de la descripción de su puesto? ¿Espera resultados no realistas de sí mismo o de su organización (ya sea demasiadas cosas o demasiado pronto)? ¿Su jefe (o usted mismo) le hace responsable de cosas que no puede cambiar? Si eso es, tal vez sea tiempo de discutir estas expectativas con un amigo, un compañero de trabajo o su supervisor.

¿Cuándo fue la última vez que recibió retroalimentación de su supervisor? ¿Es momento de pedir una evaluación del desempeño o alguna retroalimentación informal?

¿Cómo va su organización con respecto a su misión? ¿Entiende cómo el trabajo que hace cada día embona con la misión? ¿Está consciente de los problemas del país que aumentan los desafíos en su trabajo? ¿Aprender más sobre la cultura en la que está trabajando le daría un panorama más claro que podría encontrar valioso?

¿Cómo es el entorno al que regresa tras terminar su trabajo, al final del día? Una familia que tiene muchas necesidades, un complejo solitario, un lugar donde puede conectarse con gente que le conoce o problemas personales que debe enfrentar? Cada uno impone desafíos únicos para el personal humanitario.

¿Qué sigue?

Siga el ABC:

Ponga Atención a lo que le está pasando y cómo le afectan estos problemas.

Busque el Balance entre el trabajo, el descanso y el juego, entre el tiempo a solas y el tiempo con los demás, entre dar y recibir.

Comuníquese con personas (amigos, familiares y compañeros de trabajo) en quienes confíe, a quienes respete y que le importen.

© Headington Institute 2012