Cómo afrontar el haber provocado una muerte o lesión accidental

Estar implicado en un incidente que haya supuesto la muerte o lesión de otras personas es muy angustioso y sucede más a menudo de lo que se cree. Los accidentes de coche son una causa habitual de muerte o lesión accidental, pero hay muchas otras. Los disparos accidentales o ahogamientos son un ejemplo de ello y los gerentes de empleos de alto riesgo a veces deben tomar decisiones que hacen que su personal corra peligro.  

No importa que su implicación haya sido mínima o si el accidente fue su culpa, es muy difícil afrontar este tipo de situaciones. Esta hoja de consejos le ofrece información sobre algunas reacciones habituales que puede experimentar tras un incidente que haya provocado una muerte o lesión accidental, así como algunos consejos que pueden resultar de ayuda.

Reacciones habituales que puede experimentar

Cuando está implicado en un incidente en el que otra persona resulta herida o muere, significa que ha participa en algo (aunque haya sido un accidente) que incumple su código moral y su sentido de lo que «está bien». Después, esta «herida moral» provoca una potente mezcla única de pena, culpa, vergüenza y trauma.  

Inmediatamente después del incidente, mucha gente declara sentirse conmocionada y totalmente sobrepasada. Puede que «pierda la noción del tiempo» y que no sea capaz de recordar más tarde lo que ha sucedido durante el accidente o inmediatamente después. También puede que recuerde algunos detalles del accidente con mucha nitidez mientras que haya otros que no sea capaz de recordar. 

En los primeros días o semanas tras el accidente, puede que experimente los siguientes síntomas de trauma grave:

  • Sentirse paralizado, desconectado y ajeno lo que le rodea o a usted mismo.
  • Problemas relacionados con el sueño: dificultades para conciliar el sueño, mantenerlo o permanecer despierto. Puede tener pesadillas.
  • Puede que tenga con frecuencia flashbacks o pensamientos sobre el accidente o le vengan imágenes y recuerdos al respecto.
  • Un alto nivel de estrés que puede interferir con el día a día y crear problemas físicos, por ejemplo gastrointestinales.
  • Tristeza, pena, culpa o vergüenza. Esto puede ser una sensación constante o intermitente. 
  • Miedo, incluso miedos que sepa que son irracionales. Puede que quiera evitar ciertos lugares, instalaciones, actividades o situaciones. Puede que se sienta nervioso y se asuste con facilidad. Puede que esté «hiperalerta», por ejemplo, que tenga que comprobar una y otra vez que algo o alguien está bien.
  • Problemas de memoria y dificultades de concentración.
  • Irritación, puede que se note más impaciente, que «salte antes», que se enfade con más facilidad.
  • Dificultades para amar y sentirse conectado con los demás.
  • Puede sentir que nunca más volverá a ser feliz, que es «mala» persona y que el mundo es un lugar «malo» e inseguro.

Con el paso del tiempo y con apoyo, estos síntomas de trauma iniciales suelen desaparecer. Sin embargo, las personas que han provocado una muerte o lesión accidental suelen afirmar que experimentan dificultades como:

  • Sentir que no tienen derecho a vivir y desear cambiarse por la otra persona.
  • Querer recibir un castigo o sufrimiento porque consideran que así compensan lo que ha sucedido.
  • Sentir que algo malo va a sucederles a ellos o a algún ser querido por una especie de venganza cósmica o justicia kármica.
  • Sentir culpa y vergüenza cada vez que recuerdan lo sucedido. 
  • Sentir que el incidente afecta a cada parte de sus vidas y que invalida o cancela el resto de cosas buenas que han hecho.
  • Querer ponerse en contacto con la familia de la víctima.
  • Sentir que no merecen ser felices o que le sucederán cosas malas si se relajan y son felices.
  • Evitar situaciones similares o sentir ansiedad ante ellas. Por ejemplo, si se trata de un accidente de tráfico, puede que evite conducir (o conducir en circunstancias similares).

Cosas que pueden ayudarle

No hay un camino fácil o claro para recuperarse tras haber provocado accidentalmente una muerte o lesión. Mucha gente que ha experimentado una situación similar afirma haberse enfrentado a tres dificultades:

  1. Afrontar la angustia emocional.
  2. Luchar contra el sentido de responsabilidad.
  3. Encontrar la forma de mostrar respeto por lo sucedido y las víctimas mediante la búsqueda de esperanza y crecimiento, y así convertirse en personas mejores y más fuertes. 

Estas son algunas cosas que podrían ayudarle a aceptar lo sucedido: 

1. Saber que hay más gente como usted

No es algo sobre lo que se suela hablar o escribir, pero hay mucha gente implicada cada año en accidentes o incidentes que provocan la muerte o lesiones de otras personas. No es la única persona que ha sufrido esta terrible experiencia. Puede que le ayude leer en internet la experiencia de otras personas o hablar con gente que haya vivido algo similar. 

2. Encontrar a gente de confianza con la que hablar

Muchas personas que han provocado una muerte o lesión accidental encuentran consuelo y fuerza al hablar con personas de confianza sobre lo que ha sucedido y cómo se sienten. Estas personas de confianza pueden ser amigos y familiares, otras personas que también hayan provocado una muerte o lesión accidental y que entiendan a un nivel más profundo y personal lo que está pasando o un terapeuta. 

3. Buscar asesoramiento

Hablar con un terapeuta puede resultar de mucha ayuda. Mucha gente en esta situación prefiere no hablar sobre el accidente con personas que conozcan porque no quieren crearles una carga o consideran que puede afectar negativamente o cambiar la relación. Este planteamiento tiene parte de razón. Necesita seguridad y comprensión si no quiere arriesgarse a sufrir aún más por la reacción de otras personas. Por otra parte, un terapeuta puede ser un apoyo útil, compasivo, sabio y neutral. 

Si ha provocado una muerte o lesión accidental, es muy recomendable que busque a un buen terapeuta para que le ayude a procesar el trauma, la culpa y la responsabilidad. El IRC tiene un Programa de resiliencia y ayuda al empleado (EARP, por sus siglas en inglés) que ofrece asesoramiento gratuito a todos los empleados del IRC y sus familiares. Puede utilizar este programa para solicitar asesoramiento gratuito y confidencial. Debe pedir ayuda de inmediatoa un terapeuta o médico si tiene pensamientos suicidas, si le preocupa no poder controlar su ira o si la angustia interfiere de forma considerable en su vida (trabajo, vida doméstica, relaciones, estado de ánimo, pensamiento, salud, etc.) durante más de un mes.

4. Recuerde que no siempre se sentirá así

Es normal tener sentimientos intensos de angustia, culpa y pena tras haber provocado accidentalmente una muerte o lesión. Sin embargo, con el paso del tiempo se sentirá mejor. No siempre se encontrará así de mal (y no se lo merece, independientemente de su responsabilidad en el accidente).

5. Escriba una carta a las personas afectadas

Escriba una carta a las personas afectadas por el incidente (tanto a la persona que murió o resultó herida como a sus seres queridos). Puede que nunca envíe esta carta. De hecho, es mejor no enviar una carta de este tipo inmediatamente después de haberla escrito y antes de que haya podido reflexionar al respecto. Sin embargo, puede resultar muy útil escribir una carta así para decirles cómo se siente incluso si más adelante decide no enviarla.

6. Enfréntese con delicadeza al sentimiento de culpa y vergüenza

Tras un suceso así, es normal y habitual sentir pena, culpa y vergüenza. Sin embargo, con el paso del tiempo este tipo de pensamientos y sentimientos pueden cobrar vida propia. Pueden crecer e intensificarse hasta que parezca que lo dominan todo. El asesoramiento puede ayudarle y también puede recurrir a pensamientos y certezas que compensen como:

  • Los accidentes le pasan a todo el mundo.
  • Nunca ha pretendido ni ha deseado que nadie resultase herido.
  • A veces, no podemos saber «por qué» ha pasado algo.
  • Sentir constantemente culpabilidad e infelicidad no cambiará las cosas.

7. Haga algo que le ayude a rebajar la carga

Busque una forma de ayudarse a rebajar la carga que siente en relación con lo sucedido. Probablemente, no se tratará de algo que consiga de una vez, sino que sea algo que tenga que poner en práctica varias veces en distintas situaciones desde ahora hasta dentro de varios años. Algunas cosas que pueden ayudarle son rezar, meditar, las afirmaciones positivas, escribir al respecto, participar en rituales de redención y reconciliación, crear arte y hacer cosas para los demás.

8. Enfréntese a su nivel de responsabilidad

Hay personas implicadas en incidentes que acaban con la vida o hieren a terceros que son imprudentes o negligentes. Puede que estuviesen en el momento equivocado en el lugar equivocado o que tomasen una decisión «correcta» según determinadas políticas, pero que haya tenido consecuencias indeseadas. Otros puede que hayan cometido errores graves, como conducir bajo los efectos del alcohol, falta de interés negligente u ofrecer consejo o tratamiento médico inadecuado. Enfrentarse a su nivel de responsabilidad por el accidente es un paso importante para transformar el trauma en crecimiento. Puede ser un proceso difícil, complicado y hablar con un buen terapeuta puede ser muy útil. 

9. Recurra a rituales significativos de redención y reconciliación

Con el paso del tiempo, plantéese recurrir a algún tipo de ritual relacionado con la disculpa, la redención o la reconciliación. Las distintas religiones y culturas de todo el mundo tienen varios rituales y ceremonias al respecto. Participar en ellos puede ser útil.

10. Haga algo bueno por los demás

Hacer algo bueno por los demás no borrará sus sentimientos de pena ni revertirá lo que ha pasado, pero puede ayudarle a vivir de forma más positiva y con un objetivo tras una tragedia en la que tenga algún tipo de responsabilidad. Por tanto, busque algo positivo y simbólico que pueda hacer en rememoración y como reconocimiento. Algo que beneficie a los demás, como plantar un árbol, hacer un voluntariado o apoyar una causa. 

Recuerde…

No lo puede evitar: causar una muerte o lesión accidental cambiará su vida. A partir de ahora, formará parte de su bagaje y será algo que lleve consigo de alguna forma. 

Aunque forme parte de su historia, no tiene por qué convertirse en toda su historia. No tiene que empañar todo lo demás. Recuerde que todavía puede sentir esperanza, alegría y felicidad. Esto no es algo que le defina por completo. Puede que conseguir la paz no sea algo fácil, pero cuando haga frente a la situación podrá encontrar determinación, crecimiento y fortaleza.

Muchas personas que han provocado accidentalmente una muerte o lesión afirman ser más empáticas. Algunas consiguen liberarse de situaciones desagradables en casa o el trabajo. Algunas dejan de beber alcohol o consumir drogas. Otras se dedican en cuerpo y alma a la comunidad, la creatividad o a la crianza.

Puede que piense que no lo merece, pero solo aumentará el impacto de la tragedia si se convierte en una víctima más del accidente. Recuerde, no está traicionando a la persona a la que ha herido si se pregunta qué puede hacer para intentar sacar algo positivo de la situación trágica.