Cómo ayudar a un compañero a volver al trabajo tras un intento de suicidio

Cómo ayudar a un compañero a volver al trabajo tras un intento de suicidio

La planificación de la vuelta al trabajo es un aspecto muy importante de la respuesta de una organización al intento de suicidio de un compañero. Cada situación es diferente y merece la atención y los cuidados adecuados, especialmente después de un acontecimiento tan grave y potencialmente mortal como un intento de suicidio. Lo ideal es que el supervisor, el empleado, el especialista en recursos humanos y el personal sanitario trabajen juntos para planificar la vuelta al trabajo del empleado.

Respeto y privacidad

Un enfoque respetuoso tiene en cuenta las preferencias del empleado afligido y su derecho a la privacidad. Justo después de un intento de suicidio, es probable que la persona que lo ha cometido necesite tiempo para recuperarse de la secuencia de acontecimientos que le llevaron a esa situación. Puede que no esté preparada para hablar o ver a gente y esto debe respetarse.

Es muy importante hacer todo lo posible por mantener su privacidad. Después de un intento de suicidio, nuestro compañero puede sentir una profunda vergüenza y desconcierto. La información debe compartirse según sea necesario y debe guardarse en la medida de lo posible. No se deben dar detalles al grupo de trabajo más amplio, salvo que sea absolutamente esencial.

Cuando un intento de suicidio ha ocurrido en el lugar de trabajo o es de conocimiento público, se puede discutir de forma más abierta; sin embargo, es fundamental verificar los hechos y los detalles antes de difundir la información en el trabajo. Además, se debe consultar con la persona que ha cometido el intento de suicidio lo que se va a decir de ella antes de hacerlo. Sus deseos deben respetarse en la medida de lo posible, además de tener en cuenta también el bienestar de los compañeros, que pueden estar muy preocupados por ella.

Apoyo a los compañeros afectados

Aunque no se puedan compartir los detalles con los compañeros, se debe ofrecer apoyo a quienes tengan constancia del intento de suicidio. Si solo lo saben pocas personas, puede comprobar su estado de ánimo una a una o en un grupo pequeño si se trata de un grupo de trabajo cercano con un buen nivel de confianza. Puede servir de ayuda preguntarles cómo están, ofrecerles tiempo libre en el trabajo si lo necesitan y ver qué les parece más útil. Puede ver con ellos si les gustaría tener tiempo para estar juntos, tal vez en un lugar más cómodo y menos formal, o si estarían interesados en recibir el apoyo de un experto en salud mental mientras procesan los eventos recientes. Esto se puede organizar a través del programa Duty of Care (Deber de cuidado).

Cada situación es única y debe considerarse de forma individual. Puede ser útil hablar con un profesional de salud mental para pensar en lo que es mejor para todos.

Vuelta al trabajo

Normalmente, una persona que comete un intento de suicidio ha acudido a uno o más profesionales de atención sanitaria.

  1. Pregunte a la persona si le parece bien que hable con sus médicos para planificar la vuelta al trabajo. En muchos casos, los profesionales de atención sanitaria pueden dar recomendaciones sobre la mejor manera de apoyar a una persona en su reincorporación al trabajo. Una llamada telefónica, seguida de un correo electrónico, es una forma humana de abordar este tema tan delicado y así preparar al empleado para las comunicaciones por correo electrónico.
  2. Respete el derecho a la privacidad. El empleado tiene derecho a la privacidad, lo que significa el derecho a no dar el consentimiento para hablar con sus profesionales.
  3. Ofrezca apoyo y orientación al supervisor mientras trabaja con el empleado para elaborar un plan de vuelta al trabajo. Guíe al supervisor para que adopte un enfoque atento y considerado en las conversaciones sobre lo que sería más alentador.
  4. Anime al supervisor a respetar al máximo los deseos del empleado afligido. Algunas personas pueden pedir que, a su vuelta, los compañeros no se reúnan a su alrededor y que reciban poca atención. Ayude al supervisor a establecer el tono de la vuelta al trabajo del empleado. Para ello, transmita sus preferencias al personal, idealmente en una reunión en persona.
  5. Sea flexible. Al volver al trabajo, no es raro que el empleado se sienta diferente una vez que vuelve a ver a sus compañeros, que pueden, de forma natural, abrazarle o llorar al verle. Permita la flexibilidad, la comodidad y el cuidado a lo largo de este proceso.
  6. Compruebe de forma periódica el estado del empleado afligido. Pregunte cómo le va en su vuelta y mantenga una presencia comprensiva y atenta.
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