La pérdida de empleo o el cese de un puesto de trabajo debido a los recortes presupuestarios o por otras razones es especialmente frecuente en la ayuda y el desarrollo humanitarios. Las prioridades de los donantes y los mecanismos de financiación, que son inciertos e inestables, llevan a las agencias a ofrecer contratos de trabajo a corto plazo. Esto significa que pocos empleados tienen una estabilidad laboral a largo plazo. Sin embargo, aun sabiendo, lógicamente, que todo este sector es propenso al desempleo cíclico, perder el trabajo o que se termine un contrato sigue siendo una experiencia estresante, sobre todo cuando no se sabe lo que vendrá después.
Puede ser más fácil enfrentar una experiencia estresante como esta si sabe qué sentimientos puede experimentar, y tiene un plan y algunas estrategias para enfrentarla. Esta hoja de consejos pretende abarcar ambos aspectos.
Sentimientos habituales
Quedarse sin trabajo —especialmente si ocurre de repente y no es algo que usted espera o desea— es una pérdida significativa y un cambio importante. Los sentimientos habituales y normales suelen ser similares a los que experimentan las personas que están de duelo. Estos son solo algunos de ellos:
- Sorpresa o negación: Puede sentir una sensación de incredulidad de que eso esté sucediendo realmente. Puede llevar tiempo asimilar la realidad de la situación.
- Enojo: Puede culpar a los que cree que son responsables (incluido usted mismo) y sentir resentimiento hacia la organización.
- Tristeza: Cuando se pierde un trabajo se suelen perder varias cosas interconectadas e importantes: el trabajo diario, la comunidad laboral, las rutinas diarias y semanales, la seguridad financiera, una parte importante de su identidad, etc.
- Miedo: Es posible que sienta ansiedad, inquietud y preocupación por la incertidumbre financiera, el cambio y sus perspectivas de conseguir otro trabajo.
- Aceptación, alivio o emoción: También puede sentir que se ha quitado un peso de encima y emocionarse al pensar que le esperan nuevas oportunidades, aunque todavía no sepa cuáles serán.
También es bastante normal sentir una mezcla de todos estos sentimientos. Por ejemplo, sentir tristeza y enojo y, a la vez, algo de alivio.
Cosas que pueden ayudarle
Hay muchas cosas que puede hacer para ayudarse a sí mismo a sobrellevar esta época de incertidumbre y transición. He aquí algunos consejos que puede probar:
Acepte sus sentimientos
Es normal sentir una amplia gama de emociones fuertes en esta situación. Acepte esos sentimientos tal y como vienen en lugar de intentar alejarlos, y recuerde que esos sentimientos también irán desapareciendo con el tiempo.
Sin embargo, aceptar y reconocer sus sentimientos no es lo mismo que acogerlos calurosamente e invitarlos a instalarse y quedarse durante mucho tiempo. Es normal sentir cierta rabia si se pierde el trabajo o si se elimina un programa por problemas de financiación. Sin embargo, no le servirá de nada pasar mucho tiempo pensando en cómo la organización ha metido la pata o le ha fallado, fantasear con vengarse o centrarse en sentir lástima de sí mismo durante semanas.
Cultive la perspectiva
No descarte sus sentimientos negativos de tristeza, enojo y miedo, ni se juzgue por sentirse mal. Es posible reconocer estos sentimientos y crearles un espacio y, al mismo tiempo, recordarse a sí mismo verdades útiles como:
- Esto es un contratiempo o desafío temporal; no es el fin del mundo.
- Esto también pasará y las cosas mejorarán.
- He enfrentado retos antes y he superado esos momentos difíciles. Recuérdese a sí mismo los éxitos del pasado y otras veces en que los contratiempos y los cambios no deseados han dado lugar a nuevas y valiosas oportunidades.
- Tengo opciones y recursos. Repase sus puntos fuertes y todo lo que tiene que agradecer: ahorros, amigos y familia, conexiones profesionales, experiencia valiosa, educación, conocimientos de idiomas, etc.
- Tengo gente en mi vida que se preocupa por mí.
- Tengo mucho que agradecer. Observe todo lo que es bueno en su vida y encuentre cosas por las que estar agradecido.
Comparta con su familia
Si tiene una familia —y especialmente si su familia depende principalmente de sus ingresos—, su desempleo será también estresante para ellos. Intente ser abierto con ellos en lugar de enfrentarlo todo en solitario. Hable de cómo se siente, y de lo que está haciendo y de sus planes.
Este enfoque también es bueno adoptarlo con los niños. Los niños tienden a imaginarse lo peor cuando las cosas parecen inciertas y atemorizantes, por lo que ser abiertos con ellos sobre lo que está sucediendo y asegurarles que todos saldrán adelante juntos les ayudará. Escuche cómo se sienten los miembros de su familia y hablen sobre las formas en que pueden apoyarse mutuamente.
Pase tiempo con amigos y familiares que sean positivos
Pasar tiempo con personas que son positivas y animan a la gente puede ayudarle a ganar y mantener un sentido de perspectiva y optimismo. Busque personas que le ayuden a identificar buenas estrategias, que le animen y que le recuerden que se trata de un contratiempo temporal. No pase mucho tiempo en este momento con personas que le drenan o le arrastran, que son constantemente negativas o que le hacen sentir peor.
Durante los tres primeros meses después de haberse quedado sin empleo, también puede acceder a las prestaciones gratuitas de asesoramiento que ofrece el IRC EARP. Puede serle útil acudir a un asesor durante ese período para discutir estrategias de manejo y buscar otras perspectivas y consejos.
Sea proactivo en la planificación financiera
La tensión financiera asociada a la pérdida del empleo puede ser una fuente de presión adicional y causar problemas importantes, así que sea proactivo a la hora de enfrentar este reto. No lo ignore ni espere que se solucionará por arte de magia. Esto es algo que es importante abordar directamente, de inmediato. Haga cosas como:
- Solicite las prestaciones de desempleo si existen y si tiene derecho a ellas.
- Haga un balance del dinero que tiene ahorrado y de sus gastos mensuales, para saber cuánto tiempo pasará antes de sentir una presión financiera importante.
- Reajuste su presupuesto de inmediato. Encuentre formas de reducir (al menos temporalmente) los gastos recortando los artículos innecesarios.
- Hable con su red de contactos y hágales saber que está buscando trabajo.
En relación con esto último, si está viviendo en el extranjero y la pérdida de su empleo afectará a su permiso de trabajo o a su permiso de residencia en el país, esta es otra cuestión que requiere atención inmediata. Investigue enseguida cómo se verán afectados su situación migratoria y su visado.
Sea proactivo en la búsqueda de su próximo trabajo
Dese al menos un par de días para asimilar la situación (o más tiempo si es posible). Sin embargo, una vez que esté preparado para centrarse en la búsqueda de un nuevo trabajo, dedíquele tiempo, esfuerzo y energía considerables a su búsqueda de empleo. Que esto se convierta en una verdadera prioridad, todos los días laborables debería invertir tiempo en la búsqueda. Programe un calendario para distribuir ese esfuerzo, si es posible. Todo esto le ayudará a sentirse más arraigado a la rutina, en control y como si estuviera logrando cosas.
Puede avanzar haciendo lo siguiente:
- Actualice su currículum: No olvide identificar y elaborar una lista de lo que se le da realmente bien (sus principales puntos fuertes y habilidades). Siga actualizando esta lista de puntos fuertes y habilidades principales a medida que se le vayan ocurriendo más cosas con el tiempo.
- Haga una lista de tareas por hacer cada día: En esta lista, incluya algunas tareas de búsqueda de empleo, así como otras actividades que pretenda realizar.
- Recurra a su red de contactos: Encuentre formas de pasar tiempo con amigos y conocidos con su perfil laboral. Muchas oportunidades nuevas se abren a través de las relaciones existentes, así que invierta en esas relaciones existentes y busque formas de conectar con otras personas que ya estén trabajando en su área de interés.
- Vaya a todas las entrevistas posibles: Incluso si no está seguro de querer el trabajo, cuantas más entrevistas haga, mejor le saldrán. Además, nunca se sabe qué oportunidades pueden surgir como resultado.
- Considere el voluntariado: Si puede, el voluntariado es una forma de ayudar a los demás que, según las investigaciones, también le ayuda a usted al mejorar su estado de ánimo y darle un sentido de propósito. También puede ayudarle a desarrollar nuevas habilidades y abrir otras oportunidades con el tiempo.
Utilice su tiempo extra de forma inteligente
Puede que no lo parezca, pero el tiempo extra que tiene en su agenda en este momento puede ser en realidad un regalo: una oportunidad para cuidarse y realizar otras tareas de «administración de la vida» de un modo que suele ser difícil de hacer cuando se trabaja a tiempo completo. Hacer estas cosas intencionadamente también le ayudará emocionalmente. He aquí cuatro maneras de dar un muy buen uso a su tiempo extra.
- Cuide de su salud: En épocas de mayor estrés, somos especialmente vulnerables a enfermar, lesionarnos y desarrollar hábitos perjudiciales (como beber demasiado alcohol). Es especialmente importante que cuide su salud durante este período de estrés e incertidumbre. Retome o empiece a hacer ese ejercicio regular que le resultaba difícil de encajar en su horario cuando trabajaba. Coma alimentos saludables. Duerma lo suficiente.
- Haga todos los días algo que disfrute: Aunque solo sean 20 minutos, haga algo que le guste cada día. Puede tratarse de una afición como la jardinería, la cocina, el deporte, el arte o la escritura. Puede ser también escuchar música, leer o ver su programa de televisión favorito. Tomarse un tiempo para disfrutar le ayudará a mantener alto el ánimo y le recordará que hay cosas buenas en su vida.
- Ayude a otras personas: Haga algo para ayudar a los demás con su tiempo y energía extra. Esto también le ayudará a mejorar su estado de ánimo y le dará un sentido de propósito.
- Realice las tareas de «administración de la vida» que a menudo no realiza mientras trabaja: ¿A qué trabajos ha querido dedicarse? ¿Qué necesita reparar u organizar en casa? ¿Con quién ha querido ponerse en contacto? Hacer una lista de estos proyectos y trabajar con constancia para llevarlos a cabo puede ayudar a impulsar su sentido de propósito y de logro.
Los peores días
Cuando se está desempleado, algunos días son mucho más duros que otros, y los días duros pueden surgir de la nada. Puede estar progresando bastante bien en su búsqueda de empleo y tachando cosas de su lista de tareas, y entonces… ¡bum! Se despierta sin ganas de levantarse de la cama. Nunca.
Cuando se le presente uno de esos días, intente quitarse la presión. Esto también es temporal. No se sentirá tan mal para siempre. Y en lugar de intentar completar una enorme lista de tareas pendientes ese día, relájese y dese chance. Su objetivo debería ser hacer solo tres cosas:
- Algo útil (como ayudar a un amigo con algo pequeño)
- Algo amable (para otra persona o para usted mismo)
- Algo que ha estado postergando
Pero que estas tres cosas sean sencillas y factibles. Esos días peores no son adecuados para intentar pintar toda la casa porque es algo que ha estado posponiendo, pero puede ser el día para organizar un armario en la cocina. Asegúrese de elegir algo que pueda hacer en menos de medio día.
Quizás estos pequeños logros no destierren los sentimientos de pesadez, pero pueden evitar que se sienta mal por el simple hecho de sentirse mal. Pueden desafiar con delicadeza a esa conciencia que le dice que no sirve para nada y que está perdiendo el tiempo. Pueden ayudar a darle una pequeña y sólida sensación de logro incluso en medio de la sensación de malestar. Y este sentimiento puede ayudarle a aguantar hasta que las cosas se sientan más ligeras y pueda volver a comprometerse con su búsqueda de empleo.
