Ya sea debido a un conflicto o a una catástrofe natural, evacuar un lugar es, sin duda, estresante. En este apartado, recogemos las reacciones más comunes en este tipo de situaciones y ofrecemos consejos sobre lo que puede hacer para ayudar a manejar el estrés antes, durante y después de una evacuación.
Antes de la evacuación
A veces, las catástrofes naturales ocurren de forma repentina, por lo que el estado de seguridad se desmorona rápida e inesperadamente. En muchos casos, sin embargo, la decisión de evacuar a parte del personal o darle instrucciones para que se refugie in situ se producirá tras un periodo en el que la tensión, las amenazas o los riesgos van aumentando.
Desde el punto de vista logístico, esto es bueno, ya que permite que todos se preparen lo mejor posible. Sin embargo, puede ser muy difícil desde el punto de vista psicológico. Ese «tiempo de espera» en el que todo el mundo está pendiente y se pregunta qué puede ocurrir a continuación pasa factura.
Reacciones típicas antes de una evacuación
Cuando sentimos una amenaza, nuestro cuerpo responde de forma que nos prepara para afrontar el reto y protegernos. En el momento en el que percibimos un peligro, liberamos hormonas y otras sustancias químicas que desencadenan lo que solemos llamar «reacciones de estrés». Estas reacciones no suelen ser muy agradables de experimentar, pero son totalmente normales. De hecho, son la forma en la que nuestro cuerpo intenta ayudarnos a sobrevivir.
A continuación, se enumera una lista de algunas reacciones que la gente suele experimentar durante el periodo de creciente incertidumbre y presión antes de una evacuación:
- Sensación general de mucha energía o de estar muy alerta y «a toda máquina» todo el tiempo. Sensación de vitalidad extrema que puede ir seguida o intercalada con «parones de energía», es decir, una fatiga repentina y extrema y una sensación de agobio o de impotencia.
- Dificultad para dormir bien.
- Distracción, nerviosismo e incapacidad para concentrarse en algo bien o durante mucho tiempo.
- Sensación de querer que ocurra algo, lo que sea, para romper la tensión, lo que puede provocar a veces que las personas tomen decisiones arriesgadas.
- Deseo de experimentar prácticas insalubres o peligrosas para sobrellevar la situación (por ejemplo, consumo de alcohol o cigarrillos, relaciones sexuales de riesgo, etc.).
- Sentir miedo y la sensación de que lo peor está a punto de suceder, sentir incredulidad de que esto esté sucediendo realmente O sentir seguridad de que todo pasará y se calmará. No es raro que la gente se encuentre entre estos dos extremos.
¿Qué sirve de ayuda?
¿Qué puede hacer para ayudarse a sí mismo a sobrellevar el estrés durante este tiempo de «espera y observación»? En general, cuanta más seguridad y control sienta, mejor lo afrontará. Eso significa que una de las mejores cosas que puede hacer es prepararse.
Revise los procedimientos de seguridad y protección del IRC, siga esas directrices y prepárese a nivel personal. Por ejemplo, prepare una bolsa con los documentos esenciales, memorias USB de reserva, paquetes de baterías, medicamentos esenciales, alimentos y agua. Asegúrese de llevar un libro, una baraja de cartas o alguna otra forma de entretenimiento. Haga una lista de las cosas que querría coger en caso de evacuación (ordenadores, pasaportes, dinero de la caja fuerte, etc.) y coloque esta lista en la parte superior de su bolsa. Estar bien preparado le ayudará a sentir más tranquilidad y control.
¿Qué más?
- Recuerde que es probable que tenga la tentación de correr riesgos, por lo que es esencial que mantenga de forma intencionada el nivel máximo de prudencia.
- Recuerde que es probable que se distraiga. Este no es el momento de hacer las cosas como siempre y no espere concentrarse en el trabajo de la forma en que normalmente lo hace.
- No se preocupe si experimenta emociones intensas y siente que va de un extremo a otro.
- Ponga en práctica estas medidas, ya que le ayudarán a poner los pies en la tierra y a calmarse. Si medita, reza, practica yoga, escribe, dibuja, lee… siga haciendo estas actividades si puede. Este es el momento de dedicarle más tiempo, no menos.
- Consuma poca comida o tentempiés con frecuencia en vez de comer más pero menos veces.
- Intente de vez en cuando centrarse y pensar en otra cosa que no sea la situación actual. Leer libros, escuchar pódcast, audiolibros o ver la tele puede ser de ayuda. Procure que el género sea ligero: evite las obras bélicas, los thrillers o los dramas criminales.
- Haga ejercicio si puede, aunque esto signifique saltar con una cuerda y hacer ejercicio en la oficina. Una de las mejores maneras de ayudar a su cuerpo a hacer frente a los crecientes niveles de sustancias químicas del estrés es utilizarlas en actividad física.
Durante la evacuación
Cuando se ordena una evacuación, se acaba la espera y es el momento de actuar.
Reacciones típicas durante una evacuación
La siguiente lista recoge las emociones que la gente suele experimentar y sentir durante una evacuación:
- Agobio, confusión, incapacidad para moverse o saber qué hacer.
- Culpa e inquietud por dejar atrás a amigos y compañeros.
- Dolor y sensación de pérdida por la interrupción de los programas y las implicaciones para las personas vulnerables a las que han estado trabajando para ayudar.
- Enfado o alivio de que se haya tomado la decisión de evacuar.
- Miedo a que algo salga mal en el último momento.
- Sensación de estar todo nublado y hacer las cosas de forma mecánica.
A veces, estas reacciones se sienten como si estuvieran en tensión entre sí. Por ejemplo, puede sentir alivio de que le evacuen, luego sentir preocupación por la gente que deja atrás y luego sentir culpa por sentir alivio.
¿Qué sirve de ayuda?
Una evacuación supone niveles altos de estrés. Cualquier cosa que pueda hacer durante este proceso para ayudarse a sí mismo a mantener la calma y a pensar con más claridad será de gran ayuda. Una de las estrategias más prácticas y eficaces para conseguirlo es la respiración profunda. Cuando respiramos lenta y profundamente, enviamos una señal muy eficaz de «calma» a nuestro cuerpo y cerebro.
Otras tres estrategias útil para mantener la cordura incluso mientras está durante la evacuación son:
- Preste atención de forma consciente a lo que puede percibir del presente. Centre la atención en lo que puede sentir en diferentes zonas del cuerpo, en lo que puede oír, ver, oler y saborear. Si siente agobio y pánico, le puede ser de gran ayuda.
- Intente distraerse del presente. Una evacuación puede implicar largas horas de espera y de viaje, así que puede matar el aburrimiento con un libro, música o un pódcast.
- Visualización de gratitud. Enumere 5 cosas positivas de su vida que le hagan feliz y visualícelas por un momento.
Después de la evacuación
Es probable que después de una evacuación venga otro periodo de incertidumbre. Puede que esté físicamente a salvo, pero se refugie en un hotel o en casa de otras personas, sin saber a dónde irá ni qué hará después. Suele ser un periodo de desilusión. Se ha sometido a un estrés elevado durante algún tiempo y cuando el cuerpo deja de producir tantas hormonas del estrés y sustancias químicas es probable que los niveles de energía y emociones disminuyan.
Reacciones típicas después de una evacuación
- Sentir agotamiento y agobio O sentirse como si enloqueciera y tuviera que lanzarse al siguiente proyecto o abordar la siguiente lista de cosas por hacer inmediatamente. Una vez más, también puede oscilar entre estos dos extremos.
- Sentirse incapaz de preocuparse por los próximos pasos o por cualquier otra cosa más.
- Sentir culpa y agradecimiento al mismo tiempo.
- Sentirse aislado, como si nadie que no estuviera allí entendiera por lo que ha pasado.
- Sentir que no quiere pensar o hablar de ello en absoluto, que no puede dejar de pensar en ello y que quiere hablar de ello todo el tiempo u oscilar entre estos dos extremos.
- Sentir desconexión de la realidad en el lugar en el que se encuentra, como si todo lo que ocurre a su alrededor fuera un sueño.
- Sentirse en conflicto con la evacuación, especialmente si no está de acuerdo con la dirección en la decisión de evacuar. Puede sentir que sus valores se han visto comprometidos (por ejemplo, valoramos a las personas, pero cuando llega el momento de la evacuación tratamos a algunas personas de forma diferente que a otras) y sentir que hay una brecha entre lo que la organización dice que valora y las decisiones que toma la dirección.
¿Qué sirve de ayuda?
Inmediatamente después de una evacuación, sea amable consigo mismo. Vivimos en un mundo en el que podemos subirnos a un avión por la mañana y desembarcar un día después en el otro lado del globo. A menudo esperamos que nuestros pensamientos y sentimientos puedan viajar igual de rápido, pero no es así. Probablemente requiera más de un día o dos antes de que pueda sentir que tanto usted como su vida han vuelto a algo cercano a la «normalidad». Estas son algunas cosas que pueden ayudar después de una evacuación:
- Dese un par de días para simplemente «existir», sin presiones ni expectativas de tomar decisiones inmediatas.
- Si le han evacuado a un lugar seguro con sus compañeros y tiene que quedarse allí de manera temporal para considerar los siguientes pasos, no se quede sentado en su habitación solo todo el día. Salga y pase un rato con sus compañeros. Jueguen juntos a las cartas o a juegos de mesa.
- Haga algo de ejercicio y pase un poco de tiempo al aire libre (esto también te ayudará a dormir mejor).
- No tome ninguna decisión importante en las primeras semanas después de la evacuación. Por ejemplo, no renuncie a su trabajo, ni termine su relación más importante, ni compre una casa.
- Hable con un buen terapeuta. El IRC dispone de un buen programa de resiliencia y ayuda al empleado que puede ponerle en contacto con un terapeuta que entienda el impacto de esta experiencia tan intensa. Por ello, concierte una cita. Esto puede permitirle analizar su experiencia y cualquier inquietud, considerar los siguientes pasos a dar y elaborar un plan para seguir cuidándose. Es particularmente importante que acuda a terapia si:
- Sigue pensando en los acontecimientos relacionados con la evacuación, incluso cuando intenta no hacerlo.
- Siente como si nada a su alrededor fuera real o como si hubiera perdido su identidad y no sabe quién es ahora.
- Siente demasiada ansiedad o ha tenido uno o varios ataques de pánico.
- Se siente muy deprimido, culpable o sin esperanza.
- No quiere hablar ni ver a nadie, solo quiere estar solo todo el tiempo.
- Fuma y bebe (o automedicarse de otras maneras) mucho más ahora.
- Duerma lo máximo posible.
