MÓDULO CUATRO | Cómo entender y enfrentar el estrés traumático secundario
PARTE DOS | Factores de riesgo para padecer estrés traumático secundario
Los factores de riesgo son realidades que le hacen ser más vulnerable al estrés traumático secundario o a experimentarlo de una forma más intensa. Al entender cuáles son sus factores de riesgo personales, será más fácil identificar qué puede ayudarle a prevenir o superar el estrés traumático secundario. Entonces, antes de ver más detalles de los síntomas y señales del estrés traumático secundario o como afrontarlo, vamos a explorar algunos problemas que pueden ponerle en riesgo.
El estrés traumático secundario surge de una interacción entre usted y su situación laboral o de vida, todo en un contexto cultural determinado (que se define más adelante). Todo lo que se interponga en su compromiso de ayudar a personas necesitadas puede ponerle en riesgo de tener estrés traumático secundario. Todo lo siguiente puede desempeñar un papel importante en este proceso:
EL TRABAJADOR HUMANITARIO
- Personalidad y estilo de afrontamiento
- Antecedentes personales
- Circunstancias actuales de su vida
- Apoyo social
- Recursos espirituales
- Estilo de trabajo
LA SITUACIÓN
- Función profesional, entorno laboral y exposición
- Apoyo de la institución donde trabaja
- Respuestas y reacciones de la población afectada
EL CONTEXTO CULTURAL
- Culturas de intolerancia
- Estilos culturales de expresar angustia y de dar y recibir asistencia
- La cultura del trabajo humanitario
A continuación, discutimos brevemente cada uno de los factores de riesgo personales, profesionales y situacionales antes mencionados. Hay mucha información en esta sección, así que tómese su tiempo. Mientras lee, piense en cómo se aplica cada una de estos aspectos a su situación. Recuerde:
- Todos somos diferentes, así que lo que contribuye a experimentar estrés traumático secundario en su caso, tal vez no afecte a otros de la misma forma; y
- El estrés traumático secundario es un proceso dinámico: los factores que son más problemáticos para usted hoy pueden ser diferentes a los que le afectarán más mañana.
Cualquier cosa que se interponga en el cumplimiento de su responsabilidad o compromiso de ayudar a aquellos afectados por un desastre o por la violencia puede contribuir a su estrés traumático secundario.
El trabajador humanitario
Personalidad y estilo de afrontamiento
La forma en la que experimente y procese sus sentimientos ante el dolor y el sufrimiento de los afectados por la violencia o por un desastre influirá significativamente en su experiencia del estrés traumático secundario. Usted podría pensar que la solución al verse afectado por empatizar con el dolor de otras personas es tratar de evitar prestar atención al dolor de las otras personas (o al propio) en general. Sin embargo, esto es problemático. Aunque desconectarse de sus emociones puede ser una estrategia de supervivencia útil para algunas personas en tiempos de crisis, no es eficaz como estrategia de afrontamiento a largo plazo. Las emociones que no se reconocen (aunque sean ante uno mismo) ni se sienten tienden a acumularse con el tiempo.
Si usted se cierra por completo para protegerse del sufrimiento de otros o se lleva todo el dolor con usted y permite que se acumule en su interior como un volcán activo, puede tener grandes problemas a largo plazo.
Las investigaciones sobre estrés y afrontamiento sugieren que el estrés traumático secundario es más problemático para las personas que tienden a evitar los problemas y las emociones difíciles, culpar a otros por sus dificultades o aislarse cuando las cosas se ponen difíciles. Por otra parte, las personas que tienen la capacidad de pedir apoyo, los que tratan de entenderse a sí mismos y a los demás y quienes buscan activamente resolver sus problemas pueden ser menos susceptibles al estrés traumático secundario grave.
El estrés traumático secundario puede ser más problemático para las personas que tienden a evitar los problemas y las emociones difíciles, culpar a otros por sus dificultades o aislarse cuando las cosas se ponen difíciles.
Antecedentes personales
“Todos reaccionan de acuerdo con su historia y experiencia. Si ve a una refugiada que se parece a su abuela, entonces es peor para usted que para la persona a su lado, a quien no le parece conocida. Necesita estar abierto a eso. A veces nuestras experiencias nos ayudan, a veces nos golpean desde un ángulo extraño que no esperamos o comprendemos”.
— Christen Halle (citado en Danieli, 2002, p.17)
En las investigaciones se han realizado descubrimientos diversos en cuanto a si las personas que han experimentado traumas personales son más susceptibles al estrés traumático secundario. Parece posible que las personas que (debido a sus propias historias) se identifican más con un tipo particular de dolor o pérdida que otras personas han experimentado, imaginarán con mayor facilidad que tales pérdidas les ocurren a ellos, o incluso recordarán cuando les ocurrieron cosas parecidas, si es el caso. Como resultado, pueden ser más vulnerables a experimentar más estrés traumático secundario y angustia relacionada con sus propias historias de trauma.
Este factor de riesgo puede ser especialmente relevante para el personal nacional, ya que el personal nacional con frecuencia ha sobrevivido los mismos eventos y sufrido pérdidas similares que aquellos a quienes están ayudando. Además, el estrés traumático secundario puede ser más difícil para aquellas personas que tienen una historia de trauma personal que (consciente o inconscientemente) usen el trabajo humanitario principalmente para buscar su propia recuperación en lugar de involucrarse en procesos de sanación personal.
Quienes han experimentado personalmente un evento traumático pueden identificarse más con ciertos tipos particulares de dolor o pérdida que otros experimentan y pueden ser más vulnerables al estrés traumático secundario.
Circunstancias actuales de su vida
El estrés agregado en otras áreas de su vida puede hacerle más vulnerable al estrés traumático secundario. Si, por ejemplo, alguien que usted ama está enfermo, su pareja acaba de perder su trabajo, está experimentando muchos cambios que no puede controlar y está preocupado por dinero, entonces será menos capaz de desempeñarse bien en el trabajo. El estrés y las necesidades en competencia en su vida se acumulan y pueden volver más desafiante el cuidar de usted mismo mientras trabaja de manera eficaz y con consideración hacia las personas a las que está ayudando.
El estrés agregado en otras áreas de su vida puede hacerle más vulnerable al estrés traumático secundario.
Apoyo social
Todos los que trabajan con personas o comunidades que han sido dañadas o traumatizadas, ya sea en casa o en el extranjero,en ocasiones tendrán dificultades para describirles a amigos o familia la naturaleza y los desafíos de este tipo de trabajo. No poder hablar con personas que lo conozcan y se preocupen por su bienestar puede ser un problema especial para los trabajadores humanitarios que viven y trabajan lejos de casa. Sin embargo, incluso si sus amigos y familiares están cerca, es fácil sentir (y a veces puede ser verdad) que ellos simplemente no comprenden, y puede ser tentador no comunicarse con ellos. Y algunos elementos del trabajo pueden ser confidenciales, así que puede ser complicado discutirlo incluso con amigos y familiares cercanos. Sin embargo, las investigaciones sugieren fuertemente que el aislamiento social aumenta el riesgo de desarrollar estrés traumático secundario.
La falta de un buen apoyo social lo pone en mayor riesgo de padecer estrés traumático secundario.
Recursos espirituales
Usted tiene más probabilidades de tener un estrés traumático secundario problemático si no tiene una conexión con una fuente de significado, objetivo y esperanza. Sin esto, los trabajadores humanitarios no tienen un contexto para comprender los terribles eventos que se encuentran en su trabajo. Incluso con dicho contexto, muchos enfrentan una dificultad constante para comprender la violencia, los desastres y la crueldad que presencian.
La falta de conexión con una fuente de significado, objetivo y esperanza es un factor de riesgo para desarrollar un estrés traumático secundario más problemático.
Estilo de trabajo
Su manera de trabajar y de pensar sobre su trabajo contribuyen a sus experiencias de estrés traumático secundario. Por ejemplo, no poner límites apropiados y tener expectativas poco realistas de sí mismo y de las personas a quienes ayuda o con las que trabaja puede contribuir al estrés traumático secundario. Trabajar de manera protectora, un tema que abordamos más adelante en el módulo, es esencial.
Los límites insostenibles entre la vida laboral y personal y los ideales y expectativas poco realistas acerca de su trabajo pueden contribuir a un estrés traumático secundario más problemático.
Piense en lo siguiente…
- ¿Cuáles son los tres “factores de riesgo individuales” que pueden estarle poniendo en mayor riesgo de experimentar estrés traumático secundario actualmente?
- ¿Cuáles son las tres cosas de su vida, relacionadas con usted como individuo, que siente que le ayudan a protegerle del estrés traumático secundario? A estos podemos llamares “Factores de protección individuales”.
La situación
Función profesional, entorno laboral y exposición
Las personas en distintos trabajos experimentan diferentes demandas, restricciones y prioridades. Cada situación tiene sus desafíos. Todos estos factores pueden comprometer su capacidad de hacer bien su trabajo y pueden contribuir al estrés traumático secundario. Por ejemplo:
- El personal de campo suele trabajar en condiciones muy difíciles, a veces sin instalaciones sanitarias u otros recursos básicos. Pueden alojarse en lugares donde su seguridad física depende de vivir en barracones, lo cual puede restringir fuertemente la socialización, el ejercicio y otras oportunidades de relajación fuera del horario de trabajo. Pueden sentirse aislados de sus amigos y familia y enfrentar frustraciones con la comunicación y los recursos inadecuados para su trabajo. Con frecuencia se exponen a las secuelas de violencia, desastre y abrumantes niveles de necesidad directa, con poco tiempo y escasas oportunidades para procesar sus respuestas.
- El personal que trabaja en las oficinas centrales, sobre todo en el occidente, puede experimentar estrés crónico relacionado al tratar de equilibrar las demandas en competencia de los presupuestos, los donantes y el personal, además de dividir los deficientes recursos entre los desesperados beneficiarios. También pueden batallar para equilibrar las exigencias de su trabajo con las de su familia y otros compromisos.
- El personal nacional puede haber sido afectado directamente por el desastre o violencia, y todos los días deben regresar al trabajo de reconstruir sus propias vidas. Tal vez también estén apoyando a sus amigos y familia extendida frente a la limitada estabilidad laboral. Aquellos que trabajan para ONG internacionales también pueden enfrentar discriminación y otros riesgos debido a su asociación con la ONG.
- El personal extranjero trabaja con frecuencia en culturas bastante diferentes a la suya, alejado de las comodidades y rutinas del hogar, así como de sus familiares y amigos. El aislamiento, las largas horas de trabajo, los viajes frecuentes y el trabajo con equipos y culturas desconocidas para ellos puede comprometer su habilidad para dar su mejor desempeño.
Sin embargo, en general, las investigaciones sugieren que los trabajadores humanitarios que están más expuestos a sobrevivientes de eventos traumáticos tienen mayor probabilidad de experimentar un estrés traumático secundario más problemático. Esto significa que los siguientes factores relacionados con el trabajo son probablemente factores de riesgo significativos para el estrés traumático secundario:
- Trabajar directamente con más personas en necesidad (beneficiarios)
- Escuchar más historias inquietantes y/o presenciar más escenas o eventos alarmantes
- Estar en un puesto de responsabilidad y/o sentirse responsable por más personas a la vez que se siente como si no tuviera el control o los recursos que necesita para hacer bien su trabajo, y
- Trabajar en compromisos más largos o pasar de una tarea desafiante a otra sin el descanso y procesamiento adecuado entre ellas.
Las situaciones diferentes presentan desafíos diferentes. Sin embargo, las investigaciones sugieren que los trabajadores humanitarios que están más expuestos a sobrevivientes de eventos traumáticos tienen mayor probabilidad de experimentar un estrés traumático secundario más problemático.
Apoyo de la institución donde trabaja
Los trabajadores humanitarios que colaboran con organizaciones que no apoyan lo suficiente a su personal también pueden tener mayor riesgo de tener un estrés traumático secundario más problemático. Los siguientes son algunos factores de riesgo de estrés traumático secundario relacionados con la institución donde trabajan:
- Instituciones que trabajan como jerarquías verticales (con poca oportunidad para que las personas en los niveles bajos comuniquen sus preocupaciones, obtengan la información correcta más reciente sobre las prioridades y políticas de la institución o tengan influencia en decisiones importantes);
- Instituciones que ignoran la naturaleza demandante de este trabajo y no trabajan para crear una cultura organizacional de apoyo; e
- Instituciones que no proporcionan tiempo libre adecuado y/o que dan trabajo excesivo al personal crónicamente.
Las organizaciones humanitarias que no promueven una cultura organizacional de gestión eficaz, comunicación abierta y buen cuidado del personal, aumentan el riesgo de que sus trabajadores tengan estrés traumático secundario.
Respuestas y reacciones de la población afectada
Muchas personas con quienes trabajan los trabajadores humanitarios han sido afectadas directa o indirectamente por desastres, emergencias, violencia o condiciones crónicas de carencias o injusticias. Cuando estos eventos ocurren, sobre todo cuando son graves o crónicos, las personas tienen que adaptarse. Esto es natural: cuando las cosas cambian, su mente, cuerpo y comportamiento se ajusta con el tiempo para afrontar la nueva realidad. A veces estos ajustes son sanos (por ejemplo, cuando hable con un amigo suyo si se siente solo y aislado). A veces los ajustes no son tan sanos (por ejemplo, cuando usa alcohol o drogas para nublar su ansiedad o ayudarse a dormir).
En respuesta a la experiencia de violencia o pérdida, las personas pueden desarrollar estilos de relacionarse dañinos que pueden ser difíciles para las personas a su alrededor. Los eventos traumáticos son traumáticos en parte porque suelen ser inesperados y las personas afectadas sienten que perdieron el control de sus vidas y de lo que les está sucediendo. Después de un evento traumático las personas suelen sentirse inseguras y pueden tener problemas para confiar, sentirse conectados con otros o respetarlos. Como un contrapeso natural para la sensación de pérdida del control, las personas que han vivido eventos traumáticos también pueden sentir una mayor necesidad de tratar de controlar su entorno, incluyendo a las personas a su alrededor.
Estos tipos de ajustes que pueden suceder después de eventos traumáticos pueden afectar a todas las relaciones de una persona. En el contexto del trabajo humanitario, esto significa que cuando los trabajadores humanitarios llegan, las personas a las que quieren ayudar a veces reaccionan con desconfianza, una especie de distanciamiento y falta de gratitud o incluso de cooperación que puede ser desconcertante para los trabajadores humanitarios. Estas dinámicas pueden llevar a la frustración, irritación e ira en trabajadores que solo tratan de hacer su trabajo. Los trabajadores humanitarios pueden terminar sintiéndose incomprendidos, no reconocidos, poco valorados o manipulados. Con el tiempo, tras muchos encuentros como este, el trabajador humanitario puede comenzar a sentirse escéptico, maltratado y desesperanzado. Todo esto puede ser parte del proceso del estrés traumático secundario.
Las personas que han experimentado eventos traumáticos pueden reaccionar e interactuar de maneras que para los trabajadores humanitarios pueden ser frustrantes y desconcertantes. Con el tiempo, esto puede contribuir a que los trabajadores humanitarios experimenten estrés traumático secundario.
Piense en lo siguiente…
- ¿Cuáles son los tres factores de riesgo situacionales que pueden estarle poniendo en riesgo de estrés traumático secundario actualmente?
- ¿Cuáles son los tres factores de protección situacionales que actualmente pueden estarle ayudando a protegerle del estrés traumático secundario?
- Escriba cualquier pensamiento acerca de las nuevas maneras en las que puede comprender algunas de sus experiencias pasadas como resultado de lo que ha leído. ¿Cuál era la situación? ¿Cómo respondió usted? ¿Cómo respondieron otras personas involucradas? ¿Cuál fue su nuevo aprendizaje?
El contexto cultural
Cultura de intolerancia
Hay muchos factores culturales más amplios que pueden influir en su experiencia de estrés traumático secundario. Tres de los más importantes son:
- Las actitudes de la sociedad respecto a los eventos traumáticos y las personas involucradas,
- Las actitudes de la sociedad respecto a los diferentes grupos dentro de la sociedad,
- Las actitudes de la sociedad respecto a los trabajadores humanitarios y la ayuda en general.
El sexismo, el racismo, las injusticias, la intolerancia y el odio étnico son parte de la estructura de muchas sociedades. Trabajar para recuperar la dignidad y la esperanza es muy difícil en una cultura que devalúa a ciertos grupos (por ejemplo, víctimas de violación). Los trabajadores humanitarios pueden sentir que, en ambientes como estos, no pueden abordar o superar algunas de esas actitudes arraigadas presentes en el contexto cultural más amplio, sin importar lo que hagan. Al menos a corto plazo, esto puede ser una valoración certera y puede causar que los trabajadores humanitarios cuestionen profundamente su sentido de significado, su objetivo y la efectividad de sus esfuerzos. Todo esto puede contribuir al estrés traumático secundario.
Las sociedades también difieren en cómo valoran la asistencia humanitaria y el desarrollo de trabajos. Cuando los trabajadores humanitarios sienten que no son bienvenidos o que en general se les percibe como parte del problema, sus probabilidades de experimentar un estrés traumático secundario más problemático aumentan.
Las actitudes culturales de intolerancia pueden aumentar el riesgo de que los trabajadores humanitarios experimenten estrés traumático secundario de diversas maneras.
Estilos culturales de expresar angustia y de dar y recibir asistencia
Las maneras en las que solemos expresar angustia y ofrecer o pedir apoyo están ampliamente influenciadas por la cultura en la que crecimos. Los trabajadores humanitarios que trabajan en culturas que tienen estilos de comunicación muy diferentes a los que ellos están acostumbrados encontrarán desafíos adicionales en su trabajo. Puede ser difícil comprender lo que las personas necesitan o esperan, e igualmente difícil para usted transmitir cómo puede ayudar. Cada cultura también tiene sus propias maneras de mostrar aprecio. Es posible que no sea claro cómo es que los compañeros de trabajo y los beneficiarios están respondiendo a usted, y usted puede sentirse frustrado, ofendido o confundido con las interacciones cotidianas. Sentirse ofendido puede ser común en la experiencia intercultural y puede hacerlo sentir incomprendido o menospreciado (y también a aquellas personas que está tratando de ayudar).
No entender las diferencias interculturales al expresar angustia y de dar y recibir asistencia puede contribuir a un mayor riesgo de estrés traumático secundario.
La cultura del trabajo humanitario
“Salen como jóvenes inocentes hacia un mundo mitológico lleno de clichés y tratan de vivir a la altura de ellos. Eso puede destruirlo, a menos que se adapte pronto”.
— Paul McEnroe (Lectura en la Sociedad Internacional de Estudios de Estrés Traumático), 5 de noviembre de 2006)
Así como las sociedades, países y familias tienen sus propias culturas, sucede lo mismo con las profesiones. Estas culturas profesionales se identifican por su vocabulario, normas, prácticas, tradiciones y demás. La ayuda humanitaria tiene su propia cultura.
Todos los trabajadores humanitarios saben que no encajan completamente en los estereotipos comunes de “vaquero” y/o “santo” que generalmente se aplican a los trabajadores humanitarios. Sin embargo, esta profesión suele caracterizarse por el descuido de uno mismo, soportar cosas, tomar riesgos y negar las necesidades personales. Tal cultura es muy diferente de la que sugiere que ayudar a promover el bienestar del personal es la manera más eficaz y ética de ayudar a otros.
Los trabajadores humanitarios o las agencias que valoran o promueven los mitos de independencia y machismo dificultan enfrentar el estrés traumático secundario, e incluso mencionarlo. Si los miembros del personal sienten que serán ignorados, devaluados, ridiculizados, degradados o despedidos, no buscarán abiertamente los recursos que necesitan para comprender y enfrentar su estrés traumático secundario.
El trabajo humanitario, como profesión, suele caracterizarse por el descuido de uno mismo, soportar cosas, tomar riesgos y negar las necesidades personales. Todo esto puede contribuir a padecer un estrés traumático secundario más grave.
Piense en lo siguiente…
- Enumere tres factores de riesgo culturales que actualmente le pongan en mayor riesgo de experimentar estrés traumático secundario.
- Enumere tres factores de protección culturales que actualmente le ayuden a protegerle del estrés traumático secundario.
- ¿Cómo ha experimentado la cultura de la ayuda humanitaria y/o su organización? ¿Qué tan congruentes siente que son los valores de su organización y sus propios valores personales? ¿Qué tan incongruentes los siente? ¿Cómo ha afectado esto su propia experiencia de estrés traumático secundario?
© Headington Institute 2008
